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A mitad del camino entre Villar de Cañas y Montalbanejo, había un poblado llamado Olmillos. Estaba situado en un paraje conocido como Prado Redondo o Chozo la Paz. Contaba con una ermita donde se veneraba a Nuestra Señora de la Paz y a poca distancia se encontraba la casa del ermitaño. Parece ser que desapareció por la falta de protección pública, ya que al estar situado junto al Camino Real, sufría robos y saqueos por bandas de bandoleros. Una de estas bandas tenía su guarida en el Regajo en la que se denominaba Cueva de los Bandidos. La calle Ilma. Dña. María Luisa Vallejo y Guijarro, con anterioridad se llamó Ana Carrizo (Ana Carrizo habitó en Villar de Cañas por el siglo XVII) y era una calle donde vivía la clase alta del pueblo, de ahí el dicho: "Ana Carrizo, calle de grandes, donde se arrastran sedas y tafetanes". Existió un molino llamado "Molino de Ibarra", movido por el agua del río Záncara. Estaba ubicado aguas abajo del Congosto, donde en la actualidad se encuentra el almacén de materiales de construcción de Illescas. Ya en el Catastro del Marques de la Ensenada se menciona la existencia de "un molino harinero llamado de Bivarra , situado sobre el río Zancar, que lo hace con dos muelas interpoladamente más o menos horas, según las crecientes o menguantes del río, el cual pertenece al excelentísimo señor conde de Mora". En tiempos de la Guerra Civil, allí trabajaban y vivían mis abuelos Alejandro Sáez y Francisca Olmo y su descendencia. Aguas más abajo había más molinos, uno entre el cerro Alcolea y el Castillo de Fuentes, en el paraje conocido como "el cuadro del molino" y otro en lo que se denomina "el molinillo".
En el pueblo existía una fábrica de gaseosas, refrescos y helados propiedad de Felipe Millán. Se encontraba a la entrada del pueblo en lo que hoy es la casa de Salustrio. También hubo un cine, propiedad de Rafael Millán, en el que se proyectaban películas que eran cortes de diferentes películas unidas en una, por lo que era difícil seguir el argumento. Había dos tejares. Uno situado a la salida del pueblo en la carretera de Montalbanejo, en lo que hoy es la casa de "la Pitus". Este tejar aprovechaba la cantera de arcilla que hay en la falda del un cerro cercano. Era propiedad de Vicente Herrero, más conocido como "el tejero". El otro se encontraba en el camino de Villarejo, cercano a los blancares de donde provenía el mineral para la fabricación del yeso que también allí se producía. Era propiedad de Alejandro Herrero, hermano del anterior. El primer tractor vino al pueblo al finalizar la Guerra Civil. Lo trajo Isidro de Luz y Fernández de Luz y al parecer era un Internacional. Posteriormente por los años 50, empezaron a llegar más tractores de las marcas Man, Masey Fergusson, Lan, etc. . Isidro de Luz, nació en 1890 y era Ingeniero Agrónomo. Era propietario del Raso y de lo que hoy es Casalonga. A finales del siglo XIX, se unieron varios vecinos y fundaron la Sociedad Benéfica Obrera, con el propósito de ayudar a las personas que caían enfermas y no podían trabajar, ya que entonces no existía la Seguridad Social. Su sede se encontraba en el local que hoy ocupa la farmacia y allí se reunían los socios para jugar al truque, oír la radio o a beber zurra los festivos por la tarde.
También contábamos con una fábrica de piensos situada a la entrada del pueblo, edificio construido en 1936 y que en un principio fue concebido para fabricar harina y tuvo que transformarse en fábrica de piensos. Yo recuerdo de pequeño ir a la fábrica con la carreta y un saco de cebada para moler, todavía recuerdo a Cándido
y a Nicolás. Según me han contado, por el año 1944 no se podía moler trigo que no estuviera con "cartilla" y aprovechando el molino de piensos, casi todo el mundo tenía su mucho o poco trigo que molía en el molino, luego cernían la harina en su casa y podían hacer pan. El que más y el que menos, tenía un costalejo allí. Un día se presentaron los inspectores y alguien del pueblo vio que entraban y que iban a organizar la marimorena. Ese alguien dio aviso y el sacristán tocó las campanas avisando de que había fuego (falso) en el molino. Allí se En la foto, un chisquero, mecha y pernalas. Perteneció a mi abuelo Atenógenes Mantecón. Recuerdo como mi abuelo colocaba la mecha al lado de la pernala y golpeando con el chisquero hacía saltar chispas que prendían la mecha. Era el equipo que llevaba todo fumador, además del tabaco picado y el papel de liar. Tenía la ventaja que en el campo, en días de viento la mecha se enciende mejor todavía. Esas mismas pernalas son las que llevaban las trillas de madera. |
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© Copyright Gonzalo Mantecón Sáez - 30/04/01